Arquitectura para admirar el paisaje
La sala de ventas se para sobre la Av. Sur, la vía principal de acceso a La Gran Reserva, en el punto de mayor visibilidad del predio. Es una loma abierta: desde ahí se ve Pereira entera desplegándose hacia el occidente, los cerros del fondo y, abajo, la masa verde de la reserva del río Consota. La memoria del proyecto lo dice sin rodeos: el punto de partida son las visuales y el potencial ambiental del lugar, y la idea es meterlos dentro del recorrido en lugar de dejarlos afuera.
De ahí sale la forma. Un volumen sencillo, casi un cubo, configurado como un mirador hacia el paisaje. Dos de sus caras se cierran con una celosía de bloques calados que filtra el sol de la tarde sin cortar la vista ni el aire; las otras dos se abren en ventanales de piso a techo hacia el valle. Al cubo se le adosa un cuerpo bajo, más doméstico, resuelto en pañete blanco y ladrillo ocre, donde estaban las zonas de servicio, la oficina de trámites y la información comercial. Comprar vivienda y mirar el paisaje terminan siendo la misma caminata.
La pieza tuvo un anexo que la explica: un apartamento modelo construido temporalmente al lado, con su balcón y su antejardín reales, para que la tipología se pudiera pisar antes de existir. Alrededor se sembró el jardín que también sería el argumento de venta —césped, palmas, columpios, piscina— con la ciudad siempre al fondo. 57Uno acompañó la obra con supervisión arquitectónica hasta la entrega.
Más sobre el proyecto›
La Sala de Ventas es el primero de los proyectos que se desarrolla al interior del La Gran Reserva. El diseño arquitectónico, aborda el desafío de configurar una edificación de tipo comercial con una identidad y un lenguaje que permitiera articular la experiencia de adquisición de una vivienda con la de admirar el paisaje y tener contacto directo con el entorno natural.
El proyecto está conformado por un volumen de dos alturas que alberga los espacios de exhibición, los apartamentos modelos de los proyectos de vivienda Guadua (VIS), Ingá y Palma, las zonas de estacionamiento y el recorrido peatonal paisajistico.
El proyecto propone el desarrollo de un volumen sencillo que se configura como un mirador hacia el paisaje, y alberga en su interior los espacios de exhibición de los apartamentos modelo para cada uno de los proyectos de vivienda de La Gran Reserva.
La implantación, corresponde a una estrategia de adaptación al terreno que habilita un recorrido peatonal de carácter paisajístico, el cual, permite experimentar el contacto con el entorno natural que rodea el proyecto.
En términos de orientación y como estrategia bioclimática, el proyecto dispone la mayor extensión de superficie acristalada a norte y sur para evitar el sobrecalentamiento por radiación solar; además, para garantizar la renovación permanente de aire se distribuyen celosías y rejillas sobre la fachada.
Primero la vista, después la caja
El proyecto no empezó por la planta sino por el terreno: dónde para uno, hacia dónde mira y qué tanto se puede bajar la escala sin perder presencia desde la avenida. Los diagramas del proceso lo muestran en ese orden —primero las flechas de las visuales sobre el lote, luego la adaptación del volumen a las curvas de nivel, y solo al final el estudio del asoleamiento y de los vientos que decidió cuáles caras se cierran con celosía y cuáles se abren en vidrio—. La maqueta física, con el río y el bosque modelados debajo, sirvió para comprobar que la caja blanca se lee desde la ciudad sin taparle el paisaje a nadie. Cuando llegó la obra, la caja ya no era una forma: era el resultado de esa secuencia.
- Categoría
- Comercio e Institucional
- Tipología
- Sala de ventas
- Asociado
- INCOL Constructor
- Año
- 2016
- Área
- 480 m²
- Programa
- Sala de ventas
- Ubicación
- Pereira, Risaralda
- Ciudad
- Pereira, Risaralda
- Estado
- Portafolio